16 May Neumonía
Qué es
La neumonía es una infección de vías respiratorias bajas que puede ser ocasionada por múltiples microorganismos, entre ellos los virus y las bacterias. Los virus son más frecuentes en los niños de menor edad, dónde los síntomas cómo la fiebre, la tos, la dificultad para la alimentación y/o la dificultad para respirar aparecen de forma más gradual en el contexto de un cuadro catarral. En los mayores, el inicio de los síntomas es más súbito con fiebre elevada y tos seca, asociando en ocasiones dolor abdominal, dolor torácico y/o cefalea.
Un episodio aislado de neumonía es relativamente frecuente en la edad infantil, sobre todo en aquellos niños con factores de riesgo como es la exposición al humo del tabaco y/o la asistencia a guarderías. Habría que preocuparse en el caso de que los episodios fueran recurrentes.
Su pediatra o el médico que atienda a su hijo puede diagnosticar la neumonía con la información que usted aporte y la exploración del niño. No siempre será necesario realizar una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico. Es recomendable la revisión por su pediatra en 48 horas. En la mayoría de las ocasiones la mejoría clínica se observa entre los dos o tres días posteriores.
Qué debe hacer en casa
No todas las neumonías se tratan con antibióticos, como es el caso de las neumonías por virus. La mayoría de las neumonías bacterianas pueden tratarse con antibióticos orales en domicilio. Para mantener el confort de su hijo hay una serie de medidas generales que usted debe conocer:
- Mantener reposo en domicilio.
- Ventilar los espacios cerrados y evitar el contacto con el humo del tabaco.
- Lavar las manos y utilizar pañuelos desechables de un solo uso para evitar la transmisión de la infección.
- Ofrecer líquidos, sin forzar la ingesta.
- Tratar la fiebre si asocia malestar o dolor.
- Evitar la administración de antitusígenos, mucolíticos y expectorantes.
- Ante sospecha de infección bacteriana el médico le indicará la pauta antibiótica a seguir (dosis, intervalo y días de tratamiento). Es importante que cumpla el tratamiento y no lo retire antes de tiempo.
Cuándo acudir a un servicio de urgencias
- Si empeora el estado general de su hijo, lo observa decaído, somnoliento, irritable o fatigado.
- Si no consigue que su hijo tome el antibiótico por vómitos o persiste la fiebre tras 48-72 horas de iniciado el tratamiento.